Le roban casi 4.000 euros con 80 años fingiendo ser su banco: así es como logró recuperarlos

Si hay algo que caracteriza a los ciberdelincuentes es que son personas sin escrúpulos que para conseguir lo que quieren recurrirán a todo tipo de tácticas, engaños y objetivos. Y es que no les importa que su víctima sea una persona mayor, este en una posición de vulnerabilidad o que lo que le roben son los ahorros de una vida.

Recientemente hemos conocido un caso de este tipo, donde un señor de 80 años fue víctima de un fraude altamente elaborado en el que en cuestión de horas lograron robarle 3.675 euros. Todo comenzó con una llamada telefónica de una persona que decía ser gestor de su banco donde incluso le realizaron una videollamada para reforzar la apariencia de legitimidad.

Le indicaron que se había producido un ataque a la entidad y que su dinero estaba en riesgo, y para protegerlo debía enviar dinero a unas cuentas bancarias que ellos le decían. Sin saberlo, estaba enviando ese dinero a cuentas bancarias situadas en distintas entidades nacionales e incluso a cuentas de su propio banco.

Cómo consiguió que le devolvieran el dinero

Por suerte, la víctima denunció los hechos rápidamente tanto a su banco, a la Policía, y acudió al despacho de Asoban Asociados, especializados en fraudes online, donde la abogada Paula Rial Muíños logró recuperar la cantidad sustraída. Esto se debe a una defensa basada en que era obligación del banco reforzar la vigilancia en clientes de edad avanzada en base a la ley Real Decreto Ley 19/2018.

La entidad debió detectar operaciones inusuales o incoherentes con su perfil, ya que seis transferencias seguidas en un mismo día, por importes elevados y fuera del patrón habitual de consumo del cliente, debieron activar los sistemas de alerta internos.

La abogada señaló tres factores determinantes para ganar el caso: la edad del cliente, que exige una protección superior. La operativa claramente irregular, incompatible con su perfil financiero. Y la ausencia total de negligencia del afectado, que actuó bajo un engaño elaborado.

“Cuando el engaño es sofisticado y el cliente actúa de buena fe, la devolución del dinero no solo es posible, sino jurídicamente exigible“, explica Rial Muíños, “la verdadera seguridad no es la que exige que el cliente sea un experto en ciberseguridad, sino la que es capaz de detectar que un comportamiento no encaja con el perfil de ese cliente y bloquea el daño antes de que sea irreversible”.

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