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Diagnosticado de VIH con 17 años, Eduardo Casanova ha sentido que, por fin, podía gritar al mundo su condición. Y lo ha hecho con ‘Sidosa’, un documental en clave de comedia donde, junto a Jordi Évole, Lucía Díaz o Ana Belén, se mezclan realidad y ficción para visibilizar una realidad tristemente estigmatizada. Hablamos con él sobre el proceso creativo y liberador de contar su historia y sobre cómo este paso de gigante influirá en sus próximas películas.
¿Cómo ha vivido el público la presentación de ‘Sidosa’?
Pues mira, creo que es bastante acertada la expresión reacción colectiva porque arroja mucha luz a la vida de la vida de todo el mundo. Ver una película que se llama ‘Sidosa’ y encontrarse con una sala llena y con la gente meada de la risa… Eso es un respiro más grande que cualquier otro.
Gente, además, de todas las edades…
Claro, es que era increíble. Detrás de nosotros había una pareja de unos 80 años. Luego también había personas LGBT, pero en realidad no había una gran cantidad de público LGBT. Y ver cómo esta peli llega a todo el mundo, no solo al colectivo es increíble porque claro, es que estamos hablando de algo universal, que es el silencio de nuevo y que es la sexualidad que nos atraviesa o nos ha atravesado en el caso de las personas de 80 años que tenía detrás. Ver reír a la gente, a mí es algo que parece imprescindible y un logro, la verdad.

Eres el primer personaje público que sale del armario del VIH en España. ¿Crees que va a contribuir a la normalización del tema?
Es que tenemos mucha gente con VIH alrededor: abogados, futbolistas, cantantes…
En la película dices que esto era una necesidad para ti.
Por supuesto, yo respeto los tiempos y las necesidades de cada uno. Es importante que la gente se sienta preparada. El gran problema del VIH es el estigma y una buena forma de solucionarlo es con referentes. Y para eso, la gente tiene que visibilizarse. A mí me encantaría que eso sucediese. Yo creo que es complicado acabar con el estigma del VIH si más gente no se visibiliza.
¿Has abierto un camino que animará a más gente a hacerlo?
Ojalá. El cine nos lo ha demostrado desde los años 80. Hay que hablar del VIH desde diferentes perspectivas. Yo lo he hecho en la serie ‘Silencio’ desde el terror, ahora con ‘Sidosa’ en formato comedia y documental… Lo importante es que el debate esté encima de la mesa. Eso, por ejemplo, no lo ha conseguido, y no lo digo de forma peyorativa, la ciencia. La ciencia ha conseguido todos los avances para que las personas con VIH estemos vivas. Sin embargo, lo que ha conseguido que una señora de 80 años o una chica de 20 años hable de VIH, solo ha conseguido el cine, el arte. Los avances médicos no solo están bien, sino que son importantísimos, pero no son tan determinantes más allá de ‘indetectable igual intransmisible’ para entender el conflicto. Sin embargo, lo que sí es importante es que la gente hable de VIH y la gente comprenda lo que es el VIH y que entienda que también les atraviesa y les interpela. El arte en general, en mi caso del cine, que es a lo que me dedico, es gran parte de la solución de este problema social.

¿Podrías decir que el cine te ha salvado la vida?
Totalmente. Más que los antirretrovirales y los psicólogos, a mí lo que me ha salvado la vida ha sido el cine. Y uno se plantea si más importante si la calidad de vida física o la mental. No transmitir el virus es muy importante, pero eso no convierte la vida de una persona con VIH en una vida plena. Porque lo que duele es el odio y la desinformación. Yo sin cine no sería ni soy lo que soy y no me habría podido proteger ni tener un desahogo.
¿Queda todavía cierto estigma dentro del colectivo LGTB?
Bueno, es que esto es estructural. La serofobia y el estigma atraviesa todo, incluido parte del colectivo. Pero, lo que más me preocupa, es el ámbito sanitario. Una vez una persona con VIH sale de la burbuja de infecciosas, en cualquier otra especialidad muchas veces te encuentras con violencia y con rechazo. Es muy complicado porque en el único lugar donde uno puede permitirse ser visible y debe ser visible es en el ámbito sanitario. Si lo eres ahí y encima recibes violencia, pues es todo mucho más complicado. Llevamos muchos años de mochila y de acumulación de silencio, de esconderse, de estigma, de odio, y de culpa. Hace falta mucho trabajo y ese trabajo está en el cambio social. Y el cambio social solo lo puede provocar pues esto, coger un móvil y decir, amiga, se estrena una película sobre VIH y encima es muy divertida. Y luego hay muchas personas con autoestigma, nos rechazamos a nosotros mismos y nos apropiamos de esa culpa porque es en lo que nos han educado.
En ‘Sidosa’ se refleja lo importante que es la relación con tu médico, casi familiar…
Ha sido un trabajo también explicarle que en la película aparecen personas relacionadas con el cine. Lucía Díaz, que protagoniza la parte que yo dirijo, o Ana Belén, que canta una versión de ‘La vida en rosa’ compuesta por mí. Mi sueño es que esté nominada a Mejor Canción Original. Pero ha sido muy bonito también sentarme con personas del ámbito sanitario y decirles: ‘Mira, vosotros os dedicáis a la ciencia, yo me dedico al arte y la única forma de que acabemos con esto es unirnos, por mucha vergüenza que os dé.

¿Cuánta gente se te ha acercado desde que has salido del armario del VIH para agradecerte el paso que has dado?
Se me ha acercado mucha gente muy conocida, y no conocida también, a decirme: ‘Yo quiero, pero no puedo o no sé’. Y eso también te pone triste porque no puedes hacer nada para ser un catalizador de los tiempos de cada uno. Me encantaría poder transmitirles desde aquí que, efectivamente, no es algo fácil. Por eso solo hay una persona en España pública que lo haya hecho, que soy yo. Pero es liberador y, sobre todo, necesario. Hemos venido al mundo a hacer algo importante porque, si no, a la vida a veces es difícil encontrarle sentido. Y yo creo que uno de los sentidos de la vida tiene que ver con intentar ayudar a las personas que sufren. Y no quiero que parezca que, con esto, estoy haciendo un blanqueamiento de imagen porque no tengo nada que blanquear. Solo encuentro el sentido a la vida aliviando a las personas a través del cine.
En el documental también aparece el testimonio de una chica heterosexual y me parece muy importante reflejar también esa realidad.
Sí, sobre todo para explicar también que la transmisión del VIH no es solo por vía sexual. Más del 50 % de las personas con VIH en el mundo son mujeres. Pero lo que me parece más importante de esa escena y de la historia de ella es cuando muestra las consecuencias no del VIH, sino del estigma y de la desinformación del VIH, que es la salud mental. Y que enseña su brazo porque intentó cometer un acto autolítico, un intento de suicidio. Eso es uno de los grandes problemas, no del estigma del VIH, la salud mental. Y hay algo muy importante que hay que decir en este momento. Cuando a ti te diagnostican VIH, si tú no eres migrante o y cuando digo migrante no me refiero solamente a una mujer negra o a una estudiante de Manchester que no tienes la tarjeta sanitaria, cuando a ti te detectan VIH, no te dan la medicación. Normalmente las personas tienen que acudir a organizaciones que hacen todos los trámites para conseguir la medicación. Pero bueno, en cualquier caso, si te detectan VIH, puedes conseguir la medicación en España. Sin embargo, a lo que no puede acceder mucha gente es a un psicólogo. Yo tengo mi psicóloga porque me la puedo pagar, pero muchas personas con VIH que tienen la medicación y que son indetectables porque toman la medicación, no tienen una vida plena porque en la sanidad no cubre esa parte.

¿Cómo crees que va a evolucionar tu cine a partir de ahora? ¿Esto ha significado un antes de un después en tu carrera cinematográfica?
En mi carrera cinematográfica y en mi vida. En parte he hecho esto porque necesitaba que mi obra como director evolucionase. Y yo soy una persona con VIH, pero soy un director de cine antes que nada. Y evidentemente que mi forma de cine va a cambiar y ha cambiado y ahora no puedo estar más emocionado. Estoy trabajando con Morena Films en una película que se llama ‘El gran cabrón’. Acabamos de volver de hecho de la Berlinale, donde han seleccionado el guion.

Director digital de Fotogramas.es y el español vivo que ha visto y ve más cine español. Se mete 1,7 películas al día y escribe sobre ellas 40 horas a la semana desde hace 20 años. Y no solo cine patrio. Desde los títulos más indies hasta los blockbuster imprescindibles o lo más selecto de los festivales internacionales. Todo vale para alimentar su inagotable ansia cinéfila. Y, por supuesto, sin dejar de lado las series de televisión.
Por su grabadora ha pasado todo el ‘star system’ español… y gran parte del internacional. Desde que se licenció en Periodismo allá por… Bueno, desde que se licenció en Periodismo, ha trabajado en varias cabeceras de Hearst, como TP, Supertele o Teleindiscreta, antes de aterrizar en Fotogramas, curiosamente, la revista que le empezó a despertar su pasión por el séptimo arte desde bien pequeñito.
También es actor pero, a la espera del Goya Revelación, está felizmente encasillado en su papel.


