Carlos Alcaraz ha firmado una de las victorias más comentadas del Open de Australia tras imponerse a Alexander Zverev en un duelo de altísimo nivel que se llevo hasta el último extremo. Sin embargo, el triunfo del español no solo tuvo relevancia por el nivel del rival y el escenario, uno de los cuatro torneos del Grand Slam, sino también por la manera en que decidió celebrarlo, emulando un gesto ya icónico de Fernando Alonso.
Más allá del resultado, que tiró de épica, la victoria ha tenido un fuerte componente simbólico. Alcaraz confirmó que sigue siendo uno de los grandes referentes del circuito y que su ambición va más allá de los títulos ya conseguidos. Ganar a un rival del calibre de Zverev en un escenario como Melbourne, tras casi 5 horas y medias de partido, da buena cuenta de la pasta de la que está hecho.
Sin embargo, uno de los momentos más comentados no tuvo lugar en el propio partido, mientras que se jugaba, si no que fue tras el último punto.
Alcaraz celebró la victoria con un gesto muy reconocible para los aficionados españoles: una referencia directa a Fernando Alonso y su famoso “El Plan”. Con una sonrisa cómplice y una actitud relajada, el tenista quiso rendir homenaje al bicampeón del mundo de Fórmula 1, haciendo el gesto de la grulla, que Alonso hizo sobre su Fórmula 1 hace ya 20 años, que se dice pronto, y que ahora ha replicado el murciano en la pista de tenis.
La celebración estable un puente entre dos generaciones de deportistas españoles que van a dejar huella y para nada es casual. Alcaraz ha reconocido en más de una ocasión su admiración por figuras del deporte español que han marcado época y Fernando Alonso es una de ellas.
Como cabría esperar, la publicación del propio Alcaraz, que compartido en ‘X’ un post con ambas instantáneas juntas, se ha hecho rápidamente viral.
Una de las reacciones más graciosas ha sido la de la cuenta oficial de la Fórmula 1, que respondía con tres sencillos emoticonos, pero cargados de significado: ‘33’, ‘soon’ y un interrogante. Con esto, la competición hace referencia a la esperada victoria número 33 de Fernando Alonso, que lleva años gestándose pero que por el momento se hace de rogar.
Resulta llamativo que Alcaraz se haya decantado por este gesto, porque, echando cuentas, cuando lo realizó Alonso todavía subido a un Renault, el tenista solo tenía 10 años. Puede tener sentido si se tiene en cuenta que a esa edad, los niños son muy impresionables y parece que al bueno de Carlos se le quedó grabada a fuego la hazaña de Alonso, que tras aquel Gran Premio de Japón se hizo con el campeonato de ese año en el Gran Premio de Brasil.
Además, ha querido la casualidad que la celebración haya tenido lugar en el Open de Australia… curiosamente donde empieza el mundial de la Fórmula 1.


