Una investigación multidisciplinar devuelve voz a los habitantes anónimos de Pompeya. El estudio ha transformado más de 200 grafitis dispersos en un retrato colectivo de la sociabilidad romana.

– Grafitis de Pompeya.
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¿Puede un pasillo cambiar nuestra visión de la historia? En Pompeya, un corredor que conectaba dos teatros ha revelado uno de los conjuntos de grafitis antiguos más excepcionales del mundo romano. Más de doscientos textos e imágenes grabados en sus muros permiten reconstruir los pequeños gestos, las emociones y los conflictos cotidianos de hace casi dos mil años.
El proyecto internacional Bruits de couloir (expresión que designa los chismes y que literalmente se traduce “ruidos de pasillo”) ha emprendido una relectura integral de este corpus mediante una combinación inédita de epigrafía, arqueología y humanidades digitales. Gracias a los trabajos de campo realizados en 2022 y 2025, los investigadores han identificado 79 inscripciones inéditas que reescriben nuestra comprensión de los espacios públicos romanos.

Un corredor teatral convertido en escenario de la vida cotidiana
El llamado “corredor de los teatros” conectaba el teatro grande samnita con el theatrum tectum, construido tras la conversión de Pompeya en colonia romana durante las décadas de 80–70 a. C. Con unos 27 metros de longitud y tres de anchura, el corredor funcionaba como vía de paso, lugar de encuentro y espacio de sociabilidad urbana.
El pasillo, que probablemente estaba cubierto por un techo, era el espacio perfecto para conversar, esperar y realizar otras actividades similares. Sus paredes, revestidas con estuco pintado, sirvieron de soporte a generaciones de visitantes que dejaron allí su huella hasta que la erupción del año 79 d. C. barrió la ciudad por completo.
Los grafitis se concentran, sobre todo, en las zonas inferiores y medias de las paredes. Aunque la degradación del yeso y las extracciones realizadas en los siglos XIX y XX han provocado pérdidas significativas, el volumen de grafitis conservados apenas tiene paralelos en Pompeya, salvo en la basílica o la Palestra Grande.

Un archivo espontáneo de la experiencia humana
En la actualidad, el corpus reúne cerca de 200 grafitis conocidos, a los que se han añadido 79 nuevos ejemplos entre textos y figuras. La diversidad temática es extraordinaria: se han idnetificado declaraciones amorosas, secuencias onomásticas, bromas sexuales, insultos, referencias políticas y una abundante imaginería popular.
Aunque predomina el latín como lengua de expresión, también aparecen inscripciones griegas y, de forma sorprendente, varios nombres en safaita, una lengua protosemítica prácticamente desconocida en Occidente. Esta anomalía se ha vinculado con la posible presencia temporal de los soldados de la Legio III Gallica en la zona durante el turbulento periodo de los años 69 y 70.
Las imágenes incluyen animales, barcos, retratos humanos, motivos geométricos y gladiadores. Mientras algunas corresponden a meros trazos esquemáticos, otras composiciones muestran una notable. En conjunto, estos registros revelan una población heterogénea que utilizaba la escritura y el dibujo como herramientas de expresión personal.

El corredor como espacio público activo
Tal y como sucede hoy en día en las puertas de los baños públicos, por ejemplo,las inscripciones permiten rastrear interacciones entre los autores. Así, los arqueólogos han identificado nombres repetidos en zonas específicas del pasillo, figuras enfrentadas, superposiciones deliberadas o textos colocados en diálogo visual. Tres laberintos grabados en muros opuestos, por ejemplo, parecen responderse entre sí, creando un juego espacial cargado de significado.
Algunos grafitis, además, aluden de forma directa a algunos de los usos para los que servía el pasillo, como los encuentros sexuales. Estas evidencias confirman que el corredor era un espacio social activo, con dinámicas propias que iban más allá de las actividades propiamente teatrales.

Una metodología espacial apoyada en tecnologías punteras
Desde sus inicios, el proyecto Bruits de couloir apostó por estudiar el conjunto como una unidad tridimensional. Para ello, se creó una cuadrícula virtual que localiza cada inscripción. Este método permitió registrar cerca de 300 vínculos semánticos, paleográficos y espaciales entre grafitis.
En 2022 se realizó un calco integral de ambas paredes a escala real, que se digitalizó posteriormente. Este calco, que distingue entre textos, dibujos, líneas no significativas y lagunas del soporte, ha permitido visualizar elementos como las concentraciones, los vacíos y los patrones invisibles durante la observación directa.
La gran innovación llegó en 2025 con una cobertura completa mediante RTI (Reflectance Transformation Imaging o imágenes por transformación de reflectancia). Gracias a una cúpula semiautomatizada, se captaron casi 15.000 imágenes de espacio que generaron un modelo 3D interactivo. Este modelo permite aplicar iluminación rasante virtual en cualquier punto de la pared. De este modo, se ha obtenido una réplica digital de alta precisión que facilita la lectura remota, la revisión colaborativa y la observación de detalles microscópicos. Esta plataforma, que será accesible en 2026, integrará fotogrametría, RTI y metadatos epigráficos.

Grafitis inéditos: de amores y combates
Entre los hallazgos recientes, destacan dos fragmentos latinos que componen una declaración amorosa iniciada con Erato amat (“Erato ama”). La paleografía y ciertos rasgos lingüísticos sugieren una datación temprana, posiblemente republicana tardía.
También se identificó un dibujo hasta ahora desconocido de dos gladiadores en combate. La escena, trazada con líneas fluidas y una composición dinámica, transmite el movimiento de los espectáculos de lucha. El luchador de la izquierda aparece con casco redondeado, escudo rectangular y espada corta, mientras que la figura incompleta de su rival parece compartir tanto la postura como el armamento. Esta imagen, que destaca por su expresividad, se suma a la rica tradición pompeyana de grafitis gladiatorios.
Las voces recuperadas de un patrimonio frágil
El proyecto Bruits de couloir demuestra que los grafitis son fuentes históricas de primer orden. Al integrarlos en su contexto espacial mediante tecnologías avanzadas, se abre una vía excepcional para explorar la vida cotidiana en los espacios públicos de Pompeya. Esta investigación ha logrado transformar un pasillo en un laboratorio social del mundo romano. De este modo, el proyecto devuelve el protagonismo histórico a individuos anónimos que narran sus afectos, sus rivalidades y sus deseos.


