¿Y ahora qué hacemos con esto?» : arquitectos y vecinos alucinan con el parón del Mukaab en 2026

Un anuncio inesperado altera planes urbanos y levanta dudas
sobre costes, tiempos y promesas tecnológicas en pleno auge del
Golfo.

La pausa en el desarrollo que aspiraba a redibujar el corazón de
Riad sacude a estudios, contratistas y futuros
inquilinos. La conversación ya no es cuándo abrirá, sino qué parte
sobrevivirá del plan y a qué precio.

Qué ha pasado: el parón que nadie esperaba

El frenazo del megaproyecto que prometía “albergar lo que cabría
en 20 Empire State” ha descolocado a los
arquitectos. Equipos que preparaban concursos,
licitaciones y maquetas trabajan ahora con escenarios inciertos. La
orden de pausa llega en un momento sensible para la Vision
2030
de Arabia Saudí, cuando los grandes
desarrollos compiten por presupuesto, materiales y talento.

El epicentro de la atención es el Mukaab, un
cubo de 400 metros de alto, ancho y largo, llamado a convertirse en
nodo icónico del plan urbano New Murabba. La pausa
no solo frena el símbolo; obliga a recalibrar toda la ingeniería
del distrito, pensada alrededor de ese volumen.

Un cubo de 400 metros por arista, con usos mixtos, conectado a
transporte inteligente y rodeado de zonas verdes extensivas: el
corazón técnico y simbólico de New Murabba permanece en
revisión.

El cubo que quería cambiar Riad

New Murabba se concibió como un desarrollo de
nueva generación con vivienda, oficinas, comercio y ocio inmersivo.
El Mukaab debía alojar una “ciudad vertical” con
hoteles, apartamentos y un gran espacio central con cúpula
inmersiva
. El conjunto se apoyaba en servicios de baja
huella, redes de transporte inteligente y un
cinturón de áreas verdes.

Componente Magnitud prevista
Superficie estimada del distrito 19 km²
Vivienda 104.000 unidades
Hotelería 9.000 habitaciones
Oficinas 1,4 millones m²
Comercio 1,8 millones m²
Zonas verdes 4 millones m²
Volumen del Mukaab 20 millones m³

Por qué se ha detenido: las preguntas que inquietan a los
estudios

Fuentes del sector consultadas apuntan a una combinación de
factores habituales en megadesarrollos. La escala manda y cada
decisión imanta costes, riesgos y tiempos.

  • Financiación: reasignaciones de capital entre
    proyectos de la Vision 2030 y sensibilidad a la
    volatilidad del crudo.
  • Complejidad técnica: retos de estructura para
    un volumen continuo de 400 metros, evacuación y
    control climático en espacios cerrados de gran escala.
  • Cadena de suministro: presión sobre acero,
    fachadas especiales y sistemas MEP de alta eficiencia.
  • Regulación y permisos: requisitos de
    sostenibilidad, agua y energía en climas
    extremos.
  • Coordinación urbana: dependencias críticas con
    accesos, metro y anillos viarios del distrito.

Arquitectos y promotores coinciden en el diagnóstico: sin un
ajuste de alcance, fases o calendario, el riesgo de desviaciones de
coste se multiplica.

Impacto inmediato en la ciudad y en el empleo

El parón congela contrataciones y desplaza calendarios de obra.
Los estudios que ganaron paquetes de diseño trabajan en revisiones
de alcance. Los proveedores planifican inventarios con mayor
prudencia. El mercado inmobiliario de Riad toma
nota: menos expectativas de entrega a corto plazo en oficinas y
hotelería premium, y más presión sobre alquiler residencial en
zonas ya consolidadas.

Para la administración, la pausa abre una ventana para ajustar
RIDA y el marco de contratación: cláusulas de
revisión de precios, incentivos por productividad y métricas claras
de descarbonización.

Lo que estaba en juego con el Mukaab

El diseño proponía una envolvente icónica y un gran vacío
interior con cúpula inmersiva, capaz de
transformar la experiencia del visitante con proyecciones y
holografía. El reto no era solo estético. Implicaba climatización
precisa, gestión acústica, circulación de flujos masivos y un
sistema de seguridad de alta redundancia. Todo ello, integrado con
transporte inteligente y servicios urbanos
digitales.

Ante el parón, la gran incógnita es cuánto del concepto se
conserva en la siguiente iteración. Una posibilidad real es la
reducción volumétrica y la ejecución por fases, anclando primero
los usos con retorno más claro: vivienda y oficinas.

Una reducción del borde del cubo de 400 a 320 metros recorta el
volumen casi a la mitad. La regla es simple: el coste del
contenedor crece con el cubo de su arista.

Escenarios sobre la mesa para 2026-2028

  • Value engineering profundo: simplificación de
    la envolvente, sistemas estandarizados y priorización de módulos
    repetitivos.
  • Faseado: activación de parcelas de New
    Murabba
    con usos independientes mientras el
    Mukaab se reconfigura.
  • Rediseño funcional: más superficie rentable y
    menos espacios de ocio de alto CAPEX.
  • Alianzas: entrada de operadores para hotel y
    retail que compartan riesgo y garanticen demanda.

Qué mirará el mercado a partir de ahora

La atención se centrará en tres señales: publicación de un nuevo
cronograma, reprogamación de licitaciones y obras
de infraestructura que confirmen la secuencia de fases. También
pesarán los anuncios de compromisos de ancla con marcas hoteleras y
tecnológicas.

  • Si se licitan estructuras periféricas antes que el núcleo, el
    proyecto entra en modo perímetro primero.
  • Un paquete MEP único sugiere voluntad de mantener la pieza
    icónica sin fraccionarla.
  • Un pliego por cáscara y otro por interiorismo anticipa recortes
    en el programa lúdico.

Claves para entender la discusión técnica

En proyectos de esta escala, tres conceptos condicionan todo:
capex frente a opex,
flexibilidad del programa y
modularidad. Un contenedor tan grande necesita
usos que llenen y monetizen metros a ritmo de mercado. La
modularidad permite ajustar entregas sin destruir el conjunto. La
flexibilidad evita pasivos si cambian hábitos de consumo y
trabajo.

Una simulación rápida ilustra las tensiones: si el borde del
cubo baja un 20% (de 400 a 320 metros), el volumen
cae cerca del 49%. Ese recorte reduce estructura, fachada,
instalaciones y climatización. A la vez, obliga a reordenar
circulaciones, cargas y evacuación. No es un simple “achicar”, es
rediseñar el sistema.

Lo que pueden hacer los equipos mientras llega la nueva hoja de
ruta

  • Revisar la huella de carbono de materiales y evaluar
    alternativas locales para acero y prefabricado.
  • Preparar variantes de programa con métricas de absorción
    realistas para vivienda, oficina y retail.
  • Diseñar paquetes “construibles” de seis a nueve meses, listos
    para activar cuando haya señal verde.
  • Simular cargas pico de visitantes para la cúpula
    inmersiva
    y validar salidas de emergencia con escenarios
    dinámicos.

Para los lectores que siguen la transformación de
Riad, dos conceptos ayudarán a interpretar
próximas noticias. Primero, “valor por fase”: cada tramo debe
sostenerse por sí mismo, sin depender de ingresos futuros
inciertos. Segundo, “infraestructura habilitadora”: metro,
conexiones viales y servicios digitales marcan el ritmo, no al
revés. Cuando esos elementos avanzan, el resto tiende a reactivarse
con menos fricción.

La pausa del Mukaab no borra la apuesta de
Arabia Saudí por los desarrollos a gran escala. La
historia regional ofrece precedentes de parones largos que luego
vuelven con formas más realistas y plazos mejor afinados. Lo que
cambie ahora —tamaño, fases o usos— definirá si el cubo sigue
siendo el faro de New Murabba o si da paso a un
conjunto más diverso, menos voluminoso y más cercano al pulso del
mercado.

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