Tu casa es mucho más tóxica de lo que crees: guía práctica para una vida doméstica ‘low-tox’

Vida saludable en casa: qué sustancias tóxicas debes evitar

“Hay un crecimiento significativo en el interés de los consumidores por las compras no tóxicas en las categorías de limpieza, cocina y mobiliario”, afirma Claire Dickinson, estratega de interiores en la agencia de previsión de tendencias globales WGSN, a AD. En los últimos tiempos, todo el mundo —de influencers a padres en los chats del cole—, parece estar más preocupado que nunca por los productos del hogar que usamos a diario y cómo afectan a nuestra salud. Es imposible escapar de conversaciones sobre utensilios de cocina que desprenden microplásticos o productos de limpieza que liberan compuestos orgánicos volátiles (COV). Los colchones desprenden gases, las velas son venenosas y las sartenes antiadherentes son un peligro público. A cualquiera que preste atención le parecerá que nuestros hogares están tratando de matarnos. ¿Es así?

Casa de juguete

¿Ves peligro en todas partes? La tendencia low-tox ha invadido las redes, pero a veces es difícil contrastar si la información difundida está respaldada por la ciencia.

“Cada vez son más los estudios que demuestran que estamos expuestos a sustancias químicas peligrosas procedentes de productos de consumo”, afirma Mike Schade, director de programas y estrategia de la organización Toxic-Free Future, dedicada a la investigación y la salud ambiental. “Pasamos más del 90 % de nuestro tiempo en el interior y los productos de consumo y los materiales de construcción están cargados de sustancias químicas y plásticos que son peligrosos incluso en niveles bajos de exposición”.

Cocina de juguete con lavadora y productos de limpieza

Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Noruega y Suecia han propuesto una restricción en Europa que abarcaría alrededor de 10.000 PFAS en una amplia gama de usos.

Las iniciativas para un futuro más seguro

A principios de año, los medios de comunicación franceses se hacían eco de la prohibición en el país de productos que contengan sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (los temidos PFAS, también llamados químicos eternos por el tiempo que tardan en biodegradarse), para los que ya exista una alternativa. En otro paso hacia un futuro más limpio y una vida saludable, desde el pasado 12 de enero, la Unión Europea también obliga a monitorizar y controlar el nivel de estas sustancias en el agua potable. “Conviene recordar que muchos subgrupos de PFAS ya están prohibidos a nivel mundial o restringidos en la UE”, nos explican desde la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), “además de las prohibiciones y restricciones existentes, Alemania, Países Bajos, Dinamarca, Noruega y Suecia han propuesto una restricción que abarcaría alrededor de 10.000 PFAS en una extensa gama de usos. Se trata de la propuesta más amplia en la historia de la UE, tanto por el número de sustancias químicas como por el abanico de usos cubiertos”. Entre los 22 sectores identificados, encontramos, por ejemplo, cosméticos, envases, y productos sanitarios. Los comités científicos de la ECHA esperan tener sus dictámenes finales sobre la propuesta en diciembre; estos formarán parte de la documentación que se enviará a la Comisión para su votación.

Cocina de juguete vista desde arriba con productos de limpieza vertidos

Los PFAS y los ftalatos son un grupo de varias sustancias y las propiedades peligrosas de cada uno de ellos varían según el caso.

¿Qué es un riesgo real para la salud?

Todos sabemos que mezclar lejía y amoníaco no es una buena idea y que el moho en las paredes tiene consecuencias nocivas para la salud, pero cada vez hay más pruebas de que la exposición diaria a determinadas sustancias químicas a través de los muebles, los utensilios de cocina o los productos de limpieza también puede afectarnos a largo plazo. “Mientras estén en casa, estaremos expuestos a ellas”, afirma Robin Dodson, directora asociada de operaciones de investigación y científica del Instituto Silent Spring, una organización estadounidense con más de 25 años de historia estudiando los efectos de la exposición diaria a sustancias químicas tóxicas.

Además, el cuerpo humano no puede metabolizar los PFAS, por lo que se acumulan en los tejidos. Una vez inhalados a través del polvo doméstico —y, en el caso de niños pequeños o mascotas, también por contacto e ingestión—, pueden unirse a las proteínas sanguíneas, explica Sue Fenton, profesora de ciencias biológicas y directora del Centro de Salud Humana y Medio Ambiente de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. La solución consiste en evitar en los productos más nocivos en la medida de lo posible. A continuación te mostramos los que deben estar en tu radar.

Cocina de juguete vista desde arriba con cuchillo y ketchup

Enjuagar bien el arroz, las frutas o las verduras, es tan solo un pequeño paso que puede ayudarte a llevar una vida más limpia.

PFAS

“Las sustancias per- y polifluoroalquiladas (PFAS) pertenecen a una familia de 10.000 sustancias con enlaces carbono-flúor, uno de los enlaces químicos más fuertes de la química orgánica”, explican desde la ECHA. Suelen utilizarse en tejidos con propiedades repelentes al agua, al aceite y a las manchas; de prendas de ropa a alfombras, pasando por protectores de colchones, pero también pueden encontrarse en otros productos como el maquillaje water-proof, las lociones solares, los utensilios de cocina antiadherentes, productos de limpieza, pinturas, suelos vinílicos, tuberías o adhesivos, entre otros.

La ECHA remarca que hay que tener en cuenta que los PFAS y los ftalatos (en el siguiente apartado) son un grupo de varias sustancias y que las propiedades dañinas de cada PFAS o ftalato varían. “El comportamiento de los PFAS en el medio ambiente hace que tiendan a contaminar las aguas subterráneas y el agua potable, lo que resulta difícil y costoso de remediar”, explican. “Se sabe que ciertos PFAS se acumulan en las personas, los animales y las plantas y causan efectos tóxicos. Algunos PFAS afectan a las funciones reproductivas y pueden perjudicar el desarrollo de los fetos. Varios PFAS pueden causar cáncer en los seres humanos. También se sospecha que algunos PFAS interfieren en el sistema endocrino (hormonal) humano”.

A pesar de que los PFAS pueden encontrarse en productos cotidianos, la lista de subgrupos restringidos o directamente prohibidos en Europa crece: los ácidos carboxílicos perfluorados PFCAs C9-21 (usados, por ejemplo, en procesos industriales) serán prohibidos a nivel mundial a finales de año, y tanto el ácido undecafluorohexanoico PFHxA (en envases o tejidos repelentes, entre otros), como los PFAS persistentes en espumas contra incendios también estarán sujetos a restricciones en la UE en los próximos meses.

Ftalatos

Algunos ftalatos, sustancias químicas utilizadas para hacer flexibles los plásticos, están restringidos desde 2020 en una amplia gama de productos. Los clasificados como tóxicos han sido relacionados con problemas de esterilidad y algunos también son disruptores endocrinos para la salud humana y el medio ambiente. Entre los productos restringidos encontramos revestimientos de suelos, colchones, tejidos, equipos recreativos, calzado y material de oficina. “También están restringidos en la ropa de consumo y en los accesorios relacionados, así como en otros textiles que entran en contacto con la piel”, apuntan desde la agencia. Además, 14 ftalatos figuran en la Lista de Autorización de REACH (Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias y Mezclas Químicas). Cuando una sustancia se incluye en ella, su uso queda prohibido a partir de una fecha determinada, salvo que la Comisión Europea autorice a la empresa a continuar utilizándola.

Cloruro de benzalconio

El cloruro de benzalconio, o cloruro de alquil (C12-16) dimetilbencil amonio (ADBAC/BKC (C12-16)), es una sustancia activa que actualmente está aprobada para algunos usos biocidas, entre ellos, higiene humana, desinfectantes, higiene veterinaria y desinfectantes para áreas de alimentos y piensos. Rebecca Fuoco, directora de comunicaciones científicas del Green Science Policy Institute, en California, afirma que estas sustancias se han relacionado con diversos problemas, sobre todo respiratorios, de desarrollo y reproductivos.

Cuarto de baño de juguete visto desde arriba

Muchos expertos afirman que es casi imposible evitar todas las sustancias químicas tóxicas, por lo que limitar la exposición puede ser la mejor opción.

Microplásticos

Los microplásticos, habituales en recipientes de cocina, tablas de cortar y utensilios realizados con este material, pueden ser nocivos cuando se ingieren y contribuyen al riesgo de cáncer, problemas respiratorios y enfermedad inflamatoria intestinal. Pueden inhalarse o ingerirse (por ejemplo, al comer verduras cortadas en una tabla de cortar de plástico). No hay que olvidar la clásica espátula negra, que filtra sustancias químicas tóxicas a los alimentos cuando se expone al calor. Según Dodson, del Instituto Silent Spring, los microplásticos de los recipientes de alimentos también pueden llegar a la comida, sobre todo si los usas para guardar alimentos ácidos o se calientan en el microondas o en el lavavajillas.

En un artículo publicado por la BBC, Sheela Sathyanarayana, docente de Pediatría y profesora adjunta de Ciencias Ambientales y de la Salud Ocupacional de la Universidad de Washington, daba además otras recomendaciones sobre cómo podemos abordar este problema en nuestras cocinas. Evitar la compra de alimentos ultraprocesados (más expuestos a los microplásticos durante su producción), enjuagar bien el arroz, las frutas y las verduras o beber agua del grifo en lugar de embotellada, son pequeños gestos que pueden reducir la ingesta.

Cómo hacer (de forma realista) que tu casa sea más segura

“El veneno está en la dosis. La exposición diaria a una sustancia no tendrá el mismo efecto que una exposición mensual o semanal”, explica Sue Fenton, de la Universidad de Carolina del Norte. Evidentemente, limpiar a menudo con productos químicos agresivos aumenta el riesgo en comparación con el uso ocasional. Sea cual sea el nivel de riesgo, algunos cambios sensatos pueden reducir la exposición.

Ningún experto con el que hemos hablado recomienda liarse la manta a la cabeza y desechar todo lo que hay en casa. En su lugar, sugieren cambios y ajustes graduales y bien pensados. “Controlar el polvo es el consejo número uno”, dice Catherine Karr, epidemióloga ambiental y especialista en medicina ambiental pediátrica y profesora de la Universidad de Washington. “Es donde se encuentran muchos de estos contaminantes”. Así que limpiar superficies a menudo y pasar la aspiradora (equipada con filtro HEPA) puede reducirlo de manera drástica. Además, aconseja limpiar con un paño húmedo o fregona en lugar de en seco. “De lo contrario, solo estaremos revolviendo el polvo”, añade.

Cuarto de baño de juguete verde con suelo de damero

Un enfoque realista es clave para una vida baja en tóxicos, especialmente en el baño, donde los productos de limpieza pueden contener fuertes sustancias químicas.

Tirar la casa por la ventana

Todos hacen hincapié en un enfoque realista centrado en limitar la carga tóxica general. “Cuando llegue el momento de cambiar algo en casa, es cuando hay que pensar en las opciones”, dice Karr. No se trata de tirar un sofá en perfecto estado o de deshacerte de unas cortinas antes de tiempo. Pero cuando haya que reemplazar cosas, dice, “piensa en cómo puedes evitar los tratamientos con PFAS”. Hoy en día, tiendas como IKEA venden sofás, alfombras, cortinas y hasta sartenes antiadherentes sin ellos. También puedes ir sustituyendo gradualmente las espátulas, tablas de cortar y otros utensilios de plástico según sea necesario.

A la hora de limpiar, los productos desinfectantes autorizados en España deben constar en el registro de biocidas del Ministerio de Sanidad, por lo que incluirán su número de registro en la etiqueta (tipologías TP02 y TP04 generalmente). “Esta lista se actualiza periódicamente a medida que se aprueban las sustancias activas para los distintos tipos de producto considerando un uso seguro y teniendo en cuenta la evolución de la ciencia y la tecnología”, reza la página del ministerio. Cuando se te acaben los productos de limpieza, piensa en qué será lo siguiente. Cabe tener en cuenta los productos etiquetados con la Ecolabel, la certificación europea que aborda los principales impactos medioambientales de los productos, desde la extracción de la materia prima hasta su eliminación. Pero hay más alternativas. Los expertos coinciden en que, en la limpieza del hogar, la simplicidad casi siempre es la mejor opción, tanto en cuanto a la cantidad de ingredientes, como de productos. “El agua y el jabón común son suficientes para la mayoría de las tareas domésticas”, explica Fuoco. Para desinfectar, recomienda agua oxigenada, productos a base de alcohol o ácido cítrico. Elijas lo que elijas, al final, lo importante, en caso de duda, es acudir a fuentes contrastadas y organismos oficiales… Y respirar. El estrés tampoco es bueno para la salud.

Sigue leyendo…

Artículo publicado originalmente en AD Estados Unidos

Read More

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here