Novak Djokovic, uno de los mejores tenistas a nivel internacional, vivió una infancia marcada por los problemas económicos, los sacrificios de su padre y la guerra

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Novak Djokovic (38 años) vive hoy otro de los grandes momentos de su carrera. Enfrentarse a Carlos Alcaraz en la gran final del Open de Australia es un triunfo más a sumar a todos los que ha cosechado a lo largo de sus años como tenista. Algo que cuando era un niño, ni él ni su familia podían imaginar, y eso que el sueño de ser jugador de tenis llegó pronto. Soñaba con la raqueta durante una infancia que no siempre fue fácil y en la que el apoyo familiar fue fundamental para él.
Los problemas de dinero y las vivencias en plena guerra
El deportista ha reconocido en alguna ocasión cómo le influyó su infancia a la hora de llegar hasta donde está hoy en día. En declaraciones a Sony Sports Network, hace unos años recordó que “cuando era niño en Serbia, cada mañana a las cinco de la madrugada nos tocaba esperar en la cola para coger pan y leche a mi abuelo y a cientos de personas, así que poníamos el pan en la mesa para una familia de cinco o seis miembros para comer cada día. Sé lo que se siente”.

Durante su infancia, hacía cola con su abuelo para poder tomar pan y leche.
Situaciones como esa, sacaron su lado más solidario. Novak Djokovic aprovecha su fama para llevar a cabo iniciativas benéficas. En la citada entrevista, aseguró que “estoy agradecido por todo lo que tengo y con todo con lo que he sido bendecido, y todo lo que Dios me ha dado lo aprecio y lo respeto mucho. Por eso tengo la conciencia de que en el mundo hay gente menos afortunada que yo y, a través de mi Fundación, intento ayudar en todo lo posible a la gente. Sé que no es lo suficiente y que puedo dar más, pero siempre lo hago lo mejor que puedo”.

Siempre que puede, pone su granito de arena para causas solidarias.
Una infancia en la que también sufrió la guerra. En una entrevista concedida al medio argentino ‘La Nación’, el tenista se remontó a aquel momento tan complicado. Puso los pelos de punta al decir que “recuerdo que mi madre una noche… Estabas durmiendo y en mitad de la noche te despiertas porque escuchas la sirena y tienes que coger un bolso y bajar al sótano del edificio para intentar refugiarte. La primera vez que pasó, mi madre se levantó en la oscuridad, porque dormíamos todos juntos, no sabíamos qué iba a pasar y llorábamos todas las noches. Y ella se golpeó la cabeza contra el calefactor y quedó inconsciente. Eran las 3 de la mañana y mi padre tenía a su esposa inconsciente. Yo, que tenía 12 años, y mis hermanos menores, de 8 y 4, llorábamos. Cundía un pánico total”.
Una guerra durante la que él ya intentaba probar suerte en el mundo del tenis. “Recuerdo que el día que cumplí 12 años vi un avión en pleno día. Estaba en el club de tenis y las alarmas empezaron a sonar. Las escuchas y de repente ves el avión lanzando cohetes sobre una base militar o también sobre hospitales, escuelas y puentes… Y entonces piensas: ‘¿Qué puedo hacer?’. No puedes hacer nada. Y esa es la peor sensación, el miedo”.

Estremece al recordar cómo vivió la guerra junto a sus padres y sus hermanos.
Los sacrificios de su padre para ayudarle a ser tenista
Un miedo al que hacía frente con esa unión familiar de la que ha presumido más de una vez. Porque Novak siempre ha contado con el apoyo de su familia. También en lo que se refiere a su carrera deportiva. En especial, con el de su progenitor. Durante su participación en el Six Kings Slam, el serbio participó en una conversación con periodistas en la que relató que “mi padre, al principio de mi vida, a menudo creía más en mí y en mis capacidades, en quién llegaría a ser, que yo mismo. Así que, cuando dijimos que íbamos a ser el número uno del mundo, que íbamos a ser los mejores en este deporte sin ninguna tradición ni historia en nuestro país… Éramos el hazmerreír. En nuestro país y también a nivel mundial”.
Sobre los intentos que hizo su padre por ayudarle a crecer en el mundo del tenis, Nole contó que “mi padre tuvo que pedir prestado a unos famosos usureros, criminales, porque eran los únicos que podían darte dinero sin garantías, aunque con intereses desorbitados”. El rival de Carlos Alcaraz comentó que los prestamistas “le preguntaron a mi padre: ‘¿Tienes prisa?’ Y cuando él respondió que sí, porque los torneos estaban a punto de comenzar, le dijeron que, en lugar del 15 o 20% habitual de interés, sería del 30%”. La respuesta del padre de Novak fue la de que “apretó los dientes, les dio la mano y dijo: ‘Está bien, encontraré la manera de devolverlo’”.

Su padre pidió unos préstamos para invertirlos en su carrera deportiva.
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Unos esfuerzos que merecieron la pena. Novak Djokovic es uno de los grandes tenistas internacionales y a sus rivales todavía les quedan años de enfrentarse a él. “Hemos tenido batallas increíbles. Monfils tiene un año más que yo, Wawrinka, dos, así que creo que tengo dos años más, al menos”, dijo hace solo unas semanas cuando le preguntaron por el tiempo que le queda en las pistas.


