La reserva cognitiva es la manera técnica con la que nos referimos a todo el saber que tenemos en nuestro cerebro: la acumulación de experiencia y la estimulación de las capacidades mentales.
A menudo nos referimos a las conexiones cerebrales como un elemento fundamental. Al hablar del alzhéimer, por ejemplo, se explica que es el bloqueo de estas conexiones el responsable de los síntomas de esta enfermedad.
Sin embargo, la reserva cognitiva no trata de cuántas conexiones neuronales tenemos, sino de cómo las usamos. “Una buena forma de describirla es la habilidad del cerebro para adaptarse y encontrar formas alternativas de hacer las cosas incluso cuando algunas partes están dañadas”, nos indican desde la Fundación Pasqual Maragall.
Cómo puede ayudarnos la reserva cognitiva
Así pues, la reserva cognitiva sería el capital mental que nos puede ayudar a solventar problemas que surjan en el cerebro. Cuanto más tengas, más opciones de buscar vías alternativas cuando falla una zona, por envejecimiento o enfermedad.
“No podemos decir que la reserva cognitiva actúe como un antídoto para prevenir enfermedades cerebrales ni que evite el envejecimiento cognitivo y cerebral”, señalan los expertos de la fundación. No existe ninguna actividad concreta ni ejercicios para reducir el riesgo de demencia.
Lo que sí podemos es aumentar esa reserva cognitiva y ayudar a retrasar ese deterioro cognitivo. Hay varios tipos de actividades muy útiles que ayudan a mantener el cerebro activo y favorecer esa reserva.
Aquí te presentamos ocho posibilidades. No quiere decir que las hagas todas. La recomendación principal es que sean nuevas y nos permitan nuevos retos, no que sean fáciles.
Otro consejo es que no nos esforcemos en actividades que nos aburran. Hay que encontrar las más afines a nuestros gustos. Seguro que así nos será más fácil dedicarles tiempo.
Actividades que aumentan esta reserva
Antes que nada, has de saber que el cerebro y las capacidades cognitivas funcionan en red. Para mejorar una función determinada, has de trabajar todas en conjunto. Un ejemplo: para mejorar la memoria, hay que estimular la percepción y la atención.
Dicho esto, aquí tienes ocho actividades que nos recomiendan especialmente desde la fundación:
- Lee. Mejora la concentración, ejercita la memoria y alimentan la imaginación. De lo mejor que podemos hacer.
- Juegos de mesa. Además de muy sociales, estimulan la lógica, el cálculo, el vocabulario o la memoria de trabajo, entre otras. Depende de cada juego.
- Aprende. “Aprender cosas nuevas a la edad que sea favorecerá nuestra actividad cognitiva”, recuerdan: un idioma, clases de cocina…
- Rétate mentalmente. Pon a prueba tu cerebro con crucigramas, puzles, sudokus. Pero si te resultan muy sencillas, pierden eficacia.
- Cambia las rutinas. Variar las maneras de hacer las cosas crea nuevas conexiones neuronales. Puede ser alto tan simple como ir por otra ruta al trabajo.
- Usa la tecnología. Los dispositivos nuevos son otro reto. Aplicaciones que nos sacan de la zona de confort porque nos exigen. Ir sin miedo a experimentarlas.
- Toca un instrumento. Practicar música involucra diferentes áreas del cerebro y mejora la coordinación y memoria. Es una de las más recomendables y además fomenta la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios.
- Mantén relaciones sociales. El contacto con familia y amigos es un estímulo. Además, mejora el ánimo y evita la soledad no deseada.
“>Leer mejora la concentración, ejercita la memoria y alimentan la imaginación. De lo mejor que podemos hacer.
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ayuda a resistir mejor el avance del alzhéimer
Hay muchas cosas que podemos hacer para reducir en lo posible el riesgo de alzhéimer y otras enfermedades neurodegenerativas. Para conocerlas mejor, desde la Fundación Pasqual Maragall ofrecen gratuitamente la guía Síntomas cognitivos del Alzheimer.
Las investigaciones también han demostrado que, si bien la reserva cognitiva no evita la enfermedad, sí explica por qué algunas personas resisten mejor sus efectos, tardan más en manifestar síntomas o los sobrellevan mejor cuando se presentan.
Eso es porque las personas con alta reserva cognitiva utilizan redes cerebrales alternativas para compensar el daño en las zonas afectadas. Al menos es lo que indican los estudios hechos con neuroimagen.
Por último, además de llevar una vida mental activa y cuidar tu red social, no olvides que también hay controlar el riesgo cardiovascular, con alimentación sana y ejercicio, para mantener un cerebro sano.


