Si hay una zona del rostro que solemos descuidar en la rutina diaria, esa es el cuello. Aplicamos sérums y cremas con precisión en el rostro, pero al llegar al límite de la mandíbula paramos. El resultado es que la piel del cuello, más fina, con menos glándulas sebáceas y más expuesta a los cambios posturales, empieza a perder firmeza antes y de forma más evidente.
La flacidez en el cuello no aparece de un día para otro. Es consecuencia de la pérdida progresiva de colágeno y elastina, del paso del tiempo, pero también de hábitos cotidianos como la postura frente a las pantallas o la falta de estimulación de la zona. Y aquí entra en juego un gesto tan sencillo como olvidado, que puede marcar un antes y un después si se convierte en rutina.
El gesto clave: masajear el cuello en sentido ascendente
El gesto diario que realmente puede ayudar a mejorar la firmeza del cuello es el masaje ascendente, desde la base del cuello hacia la mandíbula. No se trata de un ritual largo ni complicado, sino de dedicar uno o dos minutos al día a activar la circulación y estimular la piel.
Este movimiento ayuda a estimular la microcirculación, favorecer la producción de colágeno, mejorar progresivamente la firmeza y prevenir el descolgamiento prematuro. Eso sí, para que funcione, debe hacerse con constancia y con un producto que facilite el deslizamiento de las manos.
Cream reafirmante Neck Slim de Lico.
D.R

Integrar este gesto en la rutina diaria es más fácil de lo que parece. El primer paso es aplicar una crema o sérum específico para cuello y escote. Luego, coloca las manos en la base del cuello. Es clave deslizar hacia arriba, con presión media, hasta la línea de la mandíbula. También es importante repetir el movimiento entre 10 y 15 veces. Un consejo extra: acompaña el masaje de una ligera extensión del cuello hacia atrás para potenciar el estiramiento de la zona.
Tratamiento para la zona del cuello y escote Extra Firming de Clarins.
d.r

Otras formas de tonificar la zona del cuello (y no lo sabías)
Las cremas y los masajes en la zona del cuello pueden ayudar a dar firmeza, pero también el deporte. La flacidez del cuello no depende solo de la piel, sino también del tono muscular y la postura. Y aquí el ejercicio juega un papel fundamental. Disciplinas como el barre, que combina ballet, pilates y entrenamiento funcional, ayudan a mejorar la firmeza del cuello de forma indirecta pero muy eficaz.
Existen muchoas centros donde puedes practicarlo, como Casa Barré en Madrid y Barcelona. Aallí podrás trabajar la elongación de la columna, la musculatura cervical y dorsal, y fomentan una postura erguida, clave para evitar pliegues y tensiones innecesarias en el cuello. Por eso es casualidad que bailarines y practicantes habituales de barre mantengan el cuello estilizado durante más tiempo.
Menos pantallas, menos arrugas: el hábito que más envejece el cuello
Además del deporte, hay algo que debes evitar y es el uso de pantallas continuadas. Hay un enemigo silencioso de la firmeza del cuello: mirar constantemente hacia abajo. El uso prolongado del móvil y otras pantallas favorece lo que ya se conoce como tech neck, una combinación de arrugas horizontales y flacidez provocadas por la postura repetida.
El cuello no necesita rutinas complejas ni productos milagro, sino atención diaria y gestos bien hechos. Dedicar uno o dos minutos al día a masajearlo en sentido ascendente, usar cremas específicas, cuidar la postura y practicar ejercicios que alarguen la musculatura puede marcar la diferencia a largo plazo.Porque en el cuidado del cuello, como en casi todo en belleza, la constancia es el verdadero tratamiento antiedad.


