Dr. Aurelio Rojas, cardiólogo: “Si tomas el kéfir por la mañana con fruta fresca, aumentas sus beneficios”

El kéfir no es un tipo de yogur, pese a que estén juntos en el supermercado y su aspecto sea similar. Ambos son fermentados lácteos y tiene una bien merecida fama por ser fuente de probióticos, las bacterias beneficiosas que pueblan nuestro intestino.

Pero tanto en su elaboración como en sus propiedades son diferentes. El kéfir es un tipo de cultivo bacteriano y de levadura que se añade a la leche y que provoca la fermentación. Eso hace que pueda tener una pequeña cantidad de alcohol, que ya lo diferencia del yogur. No es lo único.

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Prepara un desayuno de kéfir y fruta rica en vitamina C, como el  kiwi, fresas o arándanos.

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Los beneficios de kéfir

“Es mejor que el yogur normal, sobre todo en diversidad de probióticos”, apunta el cardiólogo Aurelio Rojas, en uno de sus vídeos de divulgación. “Y tiene proteínas de alta calidad biológica”.

La lista de ventajas del kéfir que menciona este médico es larga: ayuda a reducir la inflamación, mejora las defensas, la absorción de vitaminas y minerales de los otros alimentos, ayuda a controlar el colesterol y puede mejorar la tensión arterial.

También tiene menos lactosa que el yogur, pero eso no significa que puedan tomarlo los intolerantes a la lactosa, porque no se elimina del todo. A estas personas les puede dar gases o diarrea.

Como actúa sobre la microbiota, mejorando la diversidad bacteriana, también repercute en la salud mental. Como sabes, intestinos y cerebro están muy conectados.

“Puede mejorar el estado de ánimo y reduce el riesgo de depresión y ansiedad -asegura el doctor Rojas-. Cada vez más estudios lo demuestran.” Y también ayuda a dormir mejor porque mejora la producción de serotonina.

Por qué no es para todo el mundo

Sin embargo, no es para todo el mundo. Hay personas que, incluso acostumbradas al sabor del yogur, encuentran demasiado fuerte el gusto del kéfir. También puede contener algo de alcohol (el más auténtico) y que hay que tenerlo en cuenta en niños y embarazadas.

“No está recomendado en personas inmunodeprimidas sin supervisión médica”, puntualiza el doctor Rojas. Y contiene histamina que puede provocar dolor de cabeza o palpitaciones en personas con intolerancia a esta sustancia.

No dejan de ser casos puntuales. Para el grueso de la población es un alimento muy recomendable. Eso sí, no te empaches y si es la primera vez que lo pruebas, introdúcelo poco a poco en tu dieta.

“La mejor manera de tomarlo, según la evidencia es un vaso pequeño (150–200 ml) al día, preferiblemente en ayunas o por la mañana”, apunta el cardiólogo.

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Cómo conseguir los mejores efectos

Tomarlo en ayunas no significa no comer nada más. Recuerda que una de sus ventajas es que mejora la absorción de otros alimentos y la digestión general.

Por tanto, lo que se recomienda el doctor es que empieces el desayuno con kéfir y luego tomes, por ejemplo, alguna fruta rica en vitamina C, como kiwi, fresas o arándanos: “La vitamina C potencia la absorción de hierro, mejora el equilibrio antioxidante y refuerza la sinergia probiótica”.

En suma, parece un gran aliado para alargarnos la vida. No en vano, se ha referenciado el kéfir como uno de los secretos de la longevidad en los países caucásicos. Lo cierto es que sobre eso no hay evidencia. Pero que es bueno, seguro.

“Si tomas el kéfir por la mañana con fruta fresca, aumentas la acción de los probióticos, mejoras las defensas y disminuyes cortisol, la hormona del estrés”, resume el doctor Rojas.

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No todo el kéfir es igual

Finalmente, como suele pasar con los productos que se popularizan y comercializan a gran escala, hay que señalar que no todo el kéfir que compres tiene igual calidad.

Tan importantes como las bacterias son las levaduras que componen el kéfir. ¿El problema? Que en España no existe una ley específica que defina cómo debe ser el kéfir.

“Eso permite que se vendan productos llamados ‘kéfir’ aunque no lleven levaduras”, alertaba la farmacéutica y nutricionista Marián García (Boticaria García, en redes sociales).

Lo que has de hacer es revisar la etiqueta y asegúrate de que en la etiqueta de ingredientes figure levaduras de kéfir. “Si no aparece, no es kéfir de verdad”, recalca la farmacéutica.

Solo el más completo tiene la diversidad probiótica, las vitaminas (sobre todo del grupo B), proteínas, minerales, grasas y aminoácidos esenciales que ayudarán a hacerlo tan recomendable.

“Aquí la clave está en la diversidad -recuerda la boticaria-. Cuantas más bacterias contenga tu microbiota, mejor estarán tus defensas.”

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