Un mosaico con la inscripción “paz a los ancianos” permite identificar en Hippos uno de los primeros hogares para mayores del mundo cristiano. El hallazgo ilumina las prácticas de asistencia social en la Tardoantigüedad.

– Hippos
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¿Desde cuándo existen las residencias de ancianos? Un reciente hallazgo podría tener la respuesta. Durante las campañas arqueológicas de 2023 y 2024 en Hippos, un yacimiento cercano a los Altos del Golán que domina la ribera oriental del mar de Galilea, los investigadores documentaron un fragmento de mosaico con inscripción. El suelo decorado se emplazaba en una manzana de la antigua ciudad, a unos cien metros al oeste del foro de Hippos, junto al decumanus maximus y un cardo columnado. Es esa inscripción del mosaico la que ha sugerido a los arqueólogos que este mosaico pudo haber decorado un asilo para ancianos hace 1600 años.
Un mosaico inesperado en Galilea
El mosaico, parcialmente conservado, mide 6,2 metros en sentido norte-sur y entre 0,5 y 0,8 metros este-oeste. En su centro destaca un medallón cuadrado con una cruz, una breve inscripción griega y los símbolos Alfa y Omega. Tal medallón está rodeado por representaciones de aves, granadas, cipreses, ánforas, racimos de uva y ocas egipcias.
La pieza apareció fuera de su contexto arquitectónico, fragmentada por los cuatro lados y cubierta de rellenos constructivos de épocas posteriores. Sin embargo, un umbral alineado con el medallón sugiere que el mosaico pudo haber marcado el acceso a un edificio relevante dentro del tejido urbano.

Una inscripción breve con un mensaje revelador
Realizado con teselas de color gris azulado sobre fondo blanco, el texto del medallón se distribuye en tres líneas. Su mensaje reza: “Ἰρήνη τοῖς γέρονσιν”, seguido de Alfa y Omega. La frase podría traducirse así: “Paz a los ancianos. Alfa y Omega”.
La fórmula combina un saludo cristiano con una expresión heredada de la tradición semítica del “shalom” que, en este caso, se dirige de manera explícita a los mayores de la comunidad. El uso del dativo plural “γέρονσιν”, una forma ortográficamente inusual, muestra un griego influido ya por las pronunciaciones tardías.
Las letras Alfa y Omega, que están tomadas del Apocalipsis bíblico, aluden a Cristo como principio y fin. Aunque este símbolo es común en los contextos cristianos, en el caso del mosaico de Hippos parece reforzar el carácter devocional del mensaje al colocarse exactamente en el punto de paso entre el exterior y el interior del edificio.
Según los estudiosos, esta colocación buscaba crear un efecto claro. Quien cruzaba ese umbral pronunciaba simbólicamente una bendición dirigida a los ancianos de la comunidad o, quizás, se la ofrecía a los propios residentes del lugar.

Claves para una datación precisa
Los materiales cerámicos y numismáticos recuperados en el pavimento han permitido fechar el mosaico entre finales del siglo IV y comienzos del V d. C. Se trata, por tanto, de una instalación temprana en el paisaje cristiano de la ciudad bizantina de Hippos.
Pese a los símbolos cristianos del medallón, el entorno inmediato no presenta elementos arquitectónicos propios de una iglesia. Esta ausencia llevó a los arqueólogos a descartar un templo y a plantear una función distinta, aunque vinculada a la comunidad cristiana local. Hippos era, por entonces, sede episcopal y el principal núcleo cristiano de la región del mar de Galilea. La ubicación del edificio, junto al eje viario de mayor importancia, parece indicar que se trataba de un establecimiento plenamente integrado en la vida de la urbe.

¿Un hogar para personas mayores en la Antigüedad tardía?
La inscripción constituye la clave interpretativa para determinar la posible función del edificio. En el mundo antiguo, una persona mayor de sesenta años era considerada “γέρων” (“anciano”), y el cuidado de los ancianos recaía tradicionalmente en la familia. Solo a partir de la época cristiana comenzaron a surgir instituciones especializadas conocidas como gērokomeia, hogares para mayores.
Las fuentes literarias y epigráficas sitúan la aparición de estos centros en Oriente Próximo durante el siglo V, bajo el reinado de Teodosio II. Por lo general vinculados a las iglesias, se financiaban mediante donaciones privadas o fundaciones imperiales.
Existen paralelos documentados en Jerusalén y Constantinopla, incluidos establecimientos promovidos por figuras como la emperatriz Helena o Eudokia, quien patrocinó numerosos complejos asistenciales, entre ellos residencias para ancianos, hospitales y albergues.
El mosaico de Hippos encaja perfectamente en este marco histórico. Los datos arqueológicos recabados hasta el momento apuntan a que habría marcado la entrada de un edificio destinado a acoger a las personas mayores, sostenido, quizás, por la comunidad cristiana local o por benefactores privados.

Un posible testimonio arqueológico pionero
Si esta interpretación es correcta, el edificio de Hippos se habría fundado en una fase todavía temprana del desarrollo de estas instituciones, antes de 450 a.C. De verificarse esta hipótesis, el mosaico de Hippos se convertiría en el hogar para ancianos, fechado arqueológicamente, más antiguo que se conoce en el contexto cristiano. Hasta ahora, la mayoría de los gērokomeia solo estaban atestiguados por textos. La inscripción de Hippos, por tanto, proporciona por primera vez evidencias directas que vinculan la arquitectura con la atención a la vejez.
Según las investigaciones preliminares, el hallazgo podría ilustrar un cambio profundo en las actitudes hacia el envejecimiento durante la Antigüedad tardía. Bajo el cristianismo, la asistencia a los individuos vulnerables (los pobres, los enfermos y los ancianos) pasó a considerarse una responsabilidad colectiva. El saludo “paz a los ancianos”, por tanto, podría funcionar como la declaración programática de un espacio pensado para ofrecer protección, compañía y atención en las últimas etapas de la vida.

El modesto fragmento de mosaico hallado en Hippos aporta un testimonio único del nacimiento de las primeras instituciones dedicadas al cuidado de las personas mayores. Su datación temprana, junto con el carácter de su mensaje y su imbricación en el tejido urbano permiten identificarlo como un probable gērokomeion activo ya a finales del siglo IV d. C. El descubrimiento revela una voluntad temprana de transformar la vejez en una etapa acompañada y protegida por la comunidad. En este sentido, anticipa modelos asistenciales que marcarían profundamente la historia social del Mediterráneo oriental.
Referencias
- Staab, G.; Kowalewska, A. y Eisenberg, M. 2025. “An inscription to the elders: A possible identification of a home for the elderly (γηροκομεῖον) in Hippos above the Sea of Galilee”. Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik, 234: 212–216.


