Piccini: “Las dos veces que me fui del Valencia… me equivoqué”

Cristiano Piccini, (Florencia, 1992) es un tipo transparente. Una charla de media hora y su vida deportiva queda expuesta como un libro abierto. “Me equivoqué”, “me fui por dinero”, “no era profesional”, son frases que salen de su boca sin vergüenza alguna. Retirado demasiado pronto dejó el fútbol hace ‘diez minutos’ porque no le llegó la oferta que esperaba. El lateral italiano, al que Mestalla, sin ser un héroe, idolatra, fue uno de esos jugadores que dejó huella en la gente de Valencia. El día que le “explotó” la rodilla cambió su vida. Titular, campeón de Copa, selección italiana… todo de cara hasta que la articulación cedió a lo bestia. Muchas lágrimas y una tenacidad a prueba de bombas. 

Aprovechando el Betis Valencia de esta semana, jugó en ambos equipos y en los dos se le tiene un cariño especial, contactamos para charlar un rato. Es algo diferente a una entrevista. Piccini está como una roca. Fuerte como el vinagre. Mientras debora unas pechugas de pollo y un boniato en La Calderona (la alimentación de los deportistas de élite cuando se retiran sigue en su línea) hablamos de su vida, sus partidos, su gol al Huesca, sus proyectos actuales, su Valencia, sus errores y sus aciertos. Hasta del día que le atracaron en Ibiza y le birlaron el reloj a las tres de la tarde en pleno paseo de Talamanca y tuvo que controlarse para no acabar él entre rejas…

¿Qué está haciendo ahora mismo tras tu retirada del fútbol profesional?

“Desde que me retiré he entrado en un grupo holandés que se llama Estrella Football Group, que es un Multi Club Ownership. Estamos adquiriendo equipos, de momento de divisiones inferiores. Por ejemplo, en España hablamos de Segunda o Tercera RFEF; en Italia, cuarta división; y en países más pequeños como Escocia o Grecia ya estamos tratando con equipos de Segunda e incluso Primera División. Ahora mismo estoy ayudando al grupo a encontrar clubes y a hablar con presidentes y directores generales, gracias a los contactos que he creado durante mi carrera. Cuando tengamos varios equipos, mi función será más deportiva: mejorar el rendimiento, buscar jugadores, entrenadores y dar una identidad clara al grupo.

¿Qué identidad buscáis para vuestros clubes?

“Queremos que todos nuestros equipos jueguen de la misma manera y entrenen de la misma forma. La idea es que, si mañana intercambiamos jugadores entre clubes, esos futbolistas ya estén adaptados al estilo de juego y de trabajo. Solo tendrían que adaptarse a la nueva ciudad. También damos mucha importancia a la localización. Queremos clubes en ciudades atractivas, donde los jugadores estén contentos de vivir. No es lo mismo vivir en Valencia que en otros sitios, y eso influye mucho”.

Me dicen que lo del boxeo lo tiene un poco parado…

“Sí, después de retirarme empecé con el boxeo, aunque ahora lo he dejado un poco. Aun así, entreno todos los días: gimnasio, natación, pádel, carrera… He pasado toda mi vida entrenando y necesito hacerlo para sentirme bien”.

Es que usted se retiró demasiado joven. ¿Fue una decisión difícil?

“Mucho. No me retiré porque no estuviera bien físicamente. Tuve siete ofertas en verano, pero las rechacé todas porque esperaba una en concreto: volver a la Sampdoria. Parecía que iba a llegar, pero no llegó. No quería seguir entrenando con la presión de estar esperando una llamada uno, dos o seis meses. No quería jugar en equipos por los que no sentía amor. Podía jugar 20 o 25 partidos por temporada y aportar liderazgo, pero necesitaba disfrutar.

Piccini durante la entrevista.

Piccini durante la entrevista.

Entre otros muchos ha jugado en el Betis y en el Valencia, ¿qué se ha llevado de cada uno de ellos?

El Betis fue mi primera experiencia fuera de Italia y en un gran club. Llegué muy joven, sin saber realmente dónde estaba. No entendía lo que significaba el Betis para la ciudad, la presión que había. Cometí errores, también fuera del campo, y no fui profesional como debía. La afición, con razón, me tenía cruzado. Aun así, fue una experiencia que me hizo crecer mucho. Tengo grandes recuerdos de Sevilla y muchos amigos allí. El Valencia es mi gran amor futbolístico. Aquí viví mis mejores y peores momentos: gané un título, me lesioné gravemente, pasé momentos muy duros… pero la afición siempre estuvo cerca de mí. Por eso decidí volver a vivir aquí. Me siento uno más en Valencia”.

En Valencia llegó la explosión de la rodilla. ¿Lloró mucho aquellos días?

“Sí, claro que lloré. No fue una lesión normal, me explotó la rodilla. Al principio no pensaba que fuera tan grave, creía que sería como un cruzado, pero fue una pesadilla de dos años y medio. Lloré mucho. Te preguntas por qué te pasa a ti, con 26 años, cuando estás en tu mejor momento. Estaba en la selección, había ganado la Copa del Rey… Fue muy duro, pero lo superé gracias a mi mentalidad y disciplina. Cuando volví a jugar bien, nunca me sentí tan orgulloso de mí mismo”.

La rodilla operda de Piccini.

La rodilla operda de Piccini.

Usted marcó un gol de los que la gente se tatua en la memoria. Sé que siempre le preguntan, pero es que se me sigue poniendo la carne de gallina al verlo…

“Sí, aquel gol al Huesca  se quedó en la memoria colectiva. Ese gol lo recuerdo perfectamente. Salvó al entrenador y también me salvó a mí. Yo venía de un error grave, había quitado las redes sociales… y ese gol cambió todo. Desde ahí hice probablemente mis mejores seis meses en el Valencia: grandes partidos en Liga, Copa y Europa. Fue muy importante para mi carrera.

¿Se equivó al irse del Valencia?

“Sí, dos veces. La primera al irme al Atalanta. No estaba listo físicamente, las promesas no se cumplieron y lo pasé muy mal. Volví al Valencia renunciando a seis meses de salario. La segunda fue irme al Estrella Roja de Belgrado. Me fui por dinero, firmé un gran contrato, pero a los seis meses lo rompí y dejé todo el dinero. Me fui a Alemania cobrando muchísimo menos, pero volví a disfrutar del fútbol como un niño. Y eso era lo que buscaba.

¿Cómo ve al Valencia actual?

“Es triste ver la situación, pero no creo que la culpa sea de los jugadores ni del entrenador. El problema viene de arriba. Si no inviertes y los demás sí lo hacen, te quedas atrás. Valoro que se esté construyendo el estadio, porque generará más ingresos. Ojalá esos ingresos se inviertan en el equipo. También creo que es fundamental mezclar jóvenes con veteranos. Los jóvenes venden, pero los veteranos sostienen un vestuario.

Si el Valencia le llamara para un cargo deportivo, ¿vendría?

“Sinceramente, no podría decir que no. Me hicieron un homenaje precioso y estoy muy agradecido. Si algún día me llaman para aportar mi experiencia, estaría ahí”.

Piccini en Mestalla.

Piccini en Mestalla.

¿Y volver a jugar?

“He tenido semanas en las que lo he pensado. Echo mucho de menos el fútbol y estoy físicamente mejor que nunca. Pero ya tomé mi decisión. Eso sí, si me llama la Sampdoria o el Valencia, mañana mismo voy gratis, sin pensarlo. Pero volver a mover a mi familia por cualquier cosa ya no.

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