El frío entra por las ventanas y la cuenta sube. Un cambio
simple mejora el confort sin obras ni complicaciones.
Este invierno vuelve la misma pregunta: ¿cómo estar caliente sin
elevar la factura? La respuesta apunta a las ventanas y a un tejido
pensado para frenar el intercambio térmico en segundos.
Qué son y por qué funcionan
Las cortinas térmicas parecen una cortina
convencional, pero su construcción es distinta. Combinan varias
capas de tejido con una lámina aislante que crea
una barrera contra el frío exterior y el calor interior. En verano,
el efecto se invierte: bloquean la radiación solar
y mantienen más tiempo el aire fresco de la casa.
Los materiales más habituales son la espuma acrílica, el
poliéster de alta densidad y capas
reflectantes finas, similares a las que se emplean
en el aislamiento de viviendas. El conjunto funciona como un
“sándwich” térmico que reduce las pérdidas de
calor en el punto más vulnerable del hogar: las
ventanas.
Las ventanas concentran una gran fuga energética: diversos
estudios sitúan entre el 25% y el 30% las pérdidas de calor de una
vivienda.
Capas, materiales y efecto barrera
- La cámara de aire entre las capas actúa como aislante
natural. - La lámina reflectante devuelve el calor hacia
el interior en invierno y lo refleja al exterior en verano. - El cubrimiento total del hueco reduce
infiltraciones de aire por juntas y cajones de
persiana.
Cómo elegir la cortina adecuada
Antes de comprar, mide, compara y piensa en el uso durante todo
el año. Estos criterios marcan la diferencia:
- Densidad del tejido: a mayor gramaje, mejor
aislamiento. Busca valores altos y
multicapas. - Capa reflectante: mejora el rendimiento tanto
en invierno como en verano. - Caída y tamaño: que cubra del techo al suelo y
sobresalga al menos 20 cm a cada lado del marco. - Sistema de sujeción: barra o riel; los rieles
sellan mejor la parte superior. - Mantenimiento: tejidos lavables para no perder
propiedades con el uso. - Color: tonos claros reflejan más sol en
verano; oscuros favorecen el control lumínico.
Instalación que sí aísla
La colocación lo es casi todo. Una cortina excelente mal
instalada rinde poco. Sigue estas pautas básicas:
- Instala el soporte lo más alto posible para crear una cámara de
aire mayor. - Deja que la tela “pise” ligeramente el suelo para sellar la
parte inferior. - Añade burletes en las juntas y, si puedes, una
banda de velcro o imanes en los laterales para
pegar la cortina al paramento los días de viento. - No tapes completamente los radiadores: deja
una separación o usa modelos con abertura superior que permitan la
convección.
Bien instalada, una cortina térmica puede reducir la demanda de
calefacción y de aire
acondicionado sin modificar la ventana.
¿Cuánto puedes ahorrar? Un cálculo rápido
El ahorro depende del clima, del tipo de ventana y del uso. Una
estimación prudente en viviendas con ventanas
simples sitúa la mejora entre el 10% y el 20% en pérdidas
por ventana. Traducido a consumo, puede suponer varios kWh al día
en picos de frío.
| Medida | Coste aproximado | Impacto estimado | Cuándo compensa |
|---|---|---|---|
| Cortinas térmicas | 30-120 € por ventana | Menos fugas, mejor confort, menos ruido | Inmediato, sin obras |
| Panel reflectante tras radiador | 5-15 € por radiador | Mejor difusión del calor | Rápido, muy barato |
| Burletes y sellados | 10-30 € por ventana | Menos infiltraciones | Muy rentable |
| Doble acristalamiento | 300-600 € por ventana | Alto aislamiento | Largo plazo; requiere obra |
Hábitos que multiplican el efecto
Para que la casa responda mejor, combina la cortina con una
gestión inteligente de la calefacción:
- Apaga o baja por la noche: mantener una
temperatura constante 24/7 incrementa el consumo por las pérdidas
continuas. - Ventila 10 minutos al día, con ventanas enfrentadas y cortinas
abiertas, para no vaciar el calor acumulado. - Usa un termostato digital programable: ajusta
horarios y evita calentar cuando no hay nadie. - Libera radiadores de muebles y cortinas; cualquier obstáculo
reduce su rendimiento.
Un termostato programable permite calentar solo
cuando hace falta y mantener cada estancia en su punto.
¿Cortina térmica o estor blackout?
El blackout bloquea luz y aporta algo de masa
térmica si el tejido es grueso, pero no siempre integra capa
reflectante ni sella los laterales. La cortina
térmica nace para el aislamiento: cubre, sella y
refleja. En espacios con poco hueco, un estor térmico específico
con guías laterales puede ser una alternativa válida.
Errores frecuentes que empeoran el resultado
- Quedarse corto de ancho y alto: las fisuras laterales disparan
las infiltraciones. - Colocar la cortina por delante de un radiador sin hueco para la
convección. - Elegir solo por estética: el gramaje y las
capas mandan. - Olvidar el cajón de la persiana: añade burlete o espuma si hay
corrientes.
¿Vives de alquiler? Solución reversible y barata
Las cortinas térmicas se cuelgan con barra
extensible y no requieren taladros. En pisos orientados al norte o
en plantas altas con viento, el salto de confort es notable desde
la primera noche. Y, a diferencia del doble
acristalamiento, te las llevas cuando te mudas.
Más allá del calor: silencio y luz
Los tejidos densos reducen ruido exterior y
mejoran el descanso, especialmente en calles con tráfico. También
permiten oscurecer dormitorios y estabilizar la temperatura de
oficinas domésticas con equipos que generan calor.
Una guía exprés de compra en 3 pasos
- Mide el hueco y añade margen: ancho del marco 40 cm y altura
hasta el suelo. - Revisa ficha técnica: busca multicapas, capa
reflectante y gramaje elevado. - Piensa en verano: si entra mucho sol, prioriza modelos con alta
reflexión solar.
El mayor rendimiento llega cuando se combinan cortina
térmica, burletes y un buen
termostato.
Información útil para decidir hoy
Simulación rápida: si tu vivienda gasta 400 kWh de energía útil
al mes en invierno para calefacción, y las
ventanas suponen un 25% de las pérdidas, recortar un 15% de esas
fugas equivaldría a unos 15 kWh menos al mes por cada conjunto de
huecos bien tratados. En climas fríos o con ventanas viejas, el
impacto sube.
Riesgos y límites: las cortinas térmicas no
sustituyen a la calefacción ni arreglan condensaciones por sí
solas. Si hay humedad, ventila a diario y valora rejillas o
deshumidificación. Si hay moho en el marco, trátalo antes para que
la barrera no empeore el punto de rocío.
Ventaja acumulada: el efecto se suma a otras medidas de bajo
coste como paneles reflectantes tras radiadores,
alfombras en suelos fríos y sellado de cajas de persiana. Con poco
presupuesto, el conjunto cambia la sensación térmica de toda la
casa.


